La historia de un guerrero
- Paula Mendiola
- 26 dic 2025
- 2 Min. de lectura
Lucky llegó a nuestras vidas gracias a una joven que lo había encontrado y lo tenía resguardado en un garaje. Estaba en una pequeña pedanía, y según lo que ella nos contó, era casi seguro que alguien lo había abandonado lanzándolo desde un coche. Al principio no teníamos idea del estado en el que se encontraba el perro. Nuestro transporte de confianza fue a buscarlo, y jamás podríamos haber imaginado lo que presenciamos en las primeras fotos que recibimos.
Tan impactante fue la situación que nuestra primera reacción fue llevarlo de inmediato al veterinario. Allí quedó ingresado en una cámara de oxígeno, donde le realizaron todo tipo de pruebas. Tras obtener los resultados, nos correspondió emprender la tarea de recuperar a ese pequeño animal.

Así era Lucky cuando llegó a nuestras vidas: un verdadero saco de huesos. Además de su estado físico, también presentaba leishmaniasis con valores elevados, así que de inmediato comenzamos su tratamiento y mejoramos su alimentación. Fue un proceso largo, pero poco a poco empezó a ganar peso y a recuperar las ganas de vivir.
Con el tiempo y después de varios meses de esfuerzo, fue desarrollando carácter. Lucky comenzó a alcanzar un peso más adecuado. Sin duda, sus madrinas no se apartaron en ningún momento, dado que el tratamiento necesario para combatir su leishmania tiene un costo bastante elevado.

En la foto podeis ver, que esta mas gordo pero sigue teniendo mala cara.
Vivía en una residencia, pero tras descubrirse irregularidades en su gestión, fue trasladado a otro centro. Allí se detectó que su leishmaniasis, en lugar de mejorar, estaba empeorando drásticamente, con valores alarmantemente elevados. Esto obligó a adquirir nuevamente el Milteforan, un tratamiento considerablemente costoso.
Después de un increíble trabajo del equipo en la nueva residencia, Lucky se transformó por completo. Lucía más tranquilo e incluso comenzaba a integrarse con la manada, algo que antes había sido imposible. El cambio fue tan significativo que una foto suya con el árbol de Navidad de fondo terminó conquistando a su nueva familia.

Así es como, tras seis meses de esfuerzo, la vida de Lucky dio un giro total.

¡Colorín colorado, este cuento se ha acabado! Ahora empieza la verdadera vida de Lucky...


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