
FRISON




Conocido en Chiclana por los años que pasó en la perrera de la localidad, este perro fue abandonado con apenas un año de vida, atado a un poste de luz y con un bozal puesto. Ha pasado toda su vida en diferentes perreras y ahora tiene ocho años. Desde muy joven ha sufrido una alergia severa en su rostro que nunca fue tratada adecuadamente, además de padecer filariosis y leishmaniasis. Cuando la perrera de Chiclana cerró, fue trasladado a una residencia de Málaga, donde recibió tratamiento para la filariosis. Posteriormente, al abrirse la perrera de Jerez, lo llevaron allí. Frison siempre fue un perro robusto y corpulento, pero cuál fue nuestra sorpresa al encontrarlo ahora totalmente desmejorado: un saco de huesos que apenas tiene fuerzas. Su cuerpo está en un estado caquéctico, con la piel colgando, el cuello reducido a la mitad de lo que era, las costillas marcadas... Frison es ahora una sombra de lo que fue, un perro apagado y sin vida.